lunes, 26 de noviembre de 2012

Henry Moncrieff :Niña con peluca vegetal (2012)

Siete leyes mágicas


Alejandro Jodorowsky nos dice que nuestro ego intelectual puede convertirse en una fuente 

de felicidad si le inyectamos en sus sistemas lógicos siete leyes mágicas. Pasemos a ver

 cuáles son:


1) El mundo no es lo que parece ser

Lo que llamamos realidad es una danza. Si queremos fracasar el mundo nos ayuda. Si queremos el éxito el mundo se convierte en nuestro aliado.

¿Cómo debemos tratar “la realidad”?

Tenemos que tratarla como si fuera un sueño. A continuación, introducimos actos que transformen positivamente lo que ocurre, como en un sueño lúcido.

¿Qué ocurre cuando cambiamos nuestros pensamientos?

Que cambiamos el mundo. Por ejemplo cuando buscamos una noticia diaria que sea positiva y la compartimos, estamos cambiando la forma de entender la realidad. Escapamos de la idea de que la noticia es lo negativo

2) Todos los sistemas son arbitrarios

En un cosmos infinito es imposible una estructura fija. La verdad es aquella que decidimos que, por su utilidad momentánea, es verdad. Nos ponemos límites que cambiamos cuando estos han cumplido su función.

¿Tantos límites arrastramos?

Hay que olvidarse de los límites que establecieron nuestros padres y que todavía mantenemos por pura inconsciencia a pesar de nuestra edad

3) Todo está conectado entre sí

Vamos a plantearnos un ejercicio que diario que tiene como objetivo poder observar que todo está relacionado. La vida, los sueños, los mensajes, etc.

¿Qué ejercicio?

Vamos a desarrollar en nuestro espíritu un territorio inviolable que llamaremos “jardín secreto” (para evitar ser invadidos) Nuestra soledad interior es absolutamente necesaria. En el fondo la enfermedad expresa el deseo de obtener un territorio personal.

¿Cuál es el mensaje?

Si somos “magos” pertenecemos a la totalidad, navegamos con nuestro Yo esencial sin ningún tipo de límites…

4) Todo es posible

Para que una cosa se pueda llevar a cabo, los otros deben creer que somos capaces de hacerlo. Si los demás no creen no lo lograremos.

Necesitaremos energía, ¿no?

La energía está en todas partes pero sólo surge donde fijamos la atención. Si desarrollamos la atención crece el poder. (Tenemos que librarnos del pasado y del futuro) Vivir el aquí y ahora.

5) “Ahora” es el momento de poder

El “presente” es todo lo que tenemos. Se nos da para que demos. Si tomamos cualquier decisión con nuestros cuatro egos lo conseguiremos.

6) Todo está vivo y puede responder

Hay que llevar cuidado con los objetos negativos. “La cama donde murieron tus padres”, o “un anillo de una tía que se suicidó”. Podemos usar objetos de poder, objetos positivos, recordando que el poder siempre procede de nuestro interior. Aumentamos el poder de todo aquello a lo que atribuimos poder.

¿Qué hacemos con las “maldiciones” que nos han echado encima?

Una posibilidad consiste en rastrear las maldiciones que nos han llegado y anularlas con una bendición

7) Siempre hay otra forma de hacer algo

Cada vez que hacemos algo tenemos que imaginar otras formas de hacerlo para enriquecer nuestra creatividad


Basado en el libro de Alejandro Jodorowsky, Cabaret Místico

jueves, 15 de noviembre de 2012



-Sindrome de Burnout - Estrès laboral-




Los tres síntomas para saber si está «quemado» en el trabajo




La sobrecarga de tareas, la monotonía y la percepción de falta de reconocimiento pueden ser


 detonantes del síndrome de burnout, del ‘trabajador quemado’. Un equipo de científicos ha

 analizado las variables que influyen en el desarrollo de los tres subtipos del trastorno: 

‘frenético’, ‘sin desafíos’ y ‘desgastado’.



Los tres síntomas para saber si está «quemado» en el trabajo


El estrés laboral crónico y la percepción de falta de reconocimiento en el trabajo forman el caldo de cultivo para que aparezca el síndrome de burnout, del ‘trabajador quemado’.

En función de los rasgos del síndrome, los expertos distinguen tres perfiles: ‘frenético’, ‘sin desafíos’ y ‘desgastado’. El estudio, publicado en BMC Psychiatry, revela las variables sociodemográficas y laborales asociadas a cada uno de ellos. Mediante cuestionarios, se encuestaron a una muestra de 409 empleados de la Universidad de Zaragoza, entre personal administrativo, de servicios, docentes, investigadores y becarios.

“El perfil ‘frenético’ se asocia con el número de horas de trabajo”. Una persona que dedique más de 40 horas por semana a su tarea laboral tiene una probabilidad casi seis veces mayor de desarrollar el síndrome, comparado con otra con un horario inferior a 35 horas. Este tipo de empleados suele tener una alta implicación en su cargo, grandes ambiciones y una elevada sobrecarga de tareas.

Un trabajador dedicado a tareas monótonas, con tendencia al aburrimiento y a la falta de desarrollo personal, tiene más riesgo de desarrollar el perfil ‘sin desafíos’. El personal de administración y servicios tiene una probabilidad casi tres veces mayor de pertenecer a este grupo, comparado con el docente e investigador. Además, es un perfil sobre todo masculino. “Mientras que ellos tienden a alejarse de los objetivos de la empresa, ellas terminan por desarrollar agotamiento emocional”, explica el psicólogo.

Por su parte, el tipo ‘desgastado’ suele aparecer en personas que, con una larga trayectoria en la misma empresa, terminan por descuidar sus propias responsabilidades, dada la falta de reconocimiento que perciben a su alrededor. Así, un trabajador con más de 16 años de servicio en un mismo lugar de trabajo presenta un riesgo cinco veces superior a desarrollar este tipo de perfil, comparado con otro que lleve menos de cuatro años de servicio.

Los pluriempleados y temporales acaban ‘frenéticos’

Sea cual sea la clase de burnout, el trabajador experimentará agotamiento emocional, cinismo o falta de eficacia en el trabajo. En general, los expertos consideran que el síndrome está presente si la persona presenta al menos uno de estos tres rasgos.

El tipo de contrato también influye en la gestación del burnout. Los empleados con contrato temporal se encuentran más implicados con la empresa porque buscan una vinculación que les proporcione mayor estabilidad. Esta actitud puede desembocar en el desarrollo de un perfil de tipo ‘frenético’, el mismo que registran los contratados a media jornada, “probablemente, pluriempleados”, apunta el experto.

Además de los factores que potencian el síndrome, el entorno social supone un contrapeso a su aparición. “Tener familia, pareja o hijos puede ser un ‘colchón’ protector, porque cuando la persona termina la jornada de trabajo, deja las preocupaciones laborales y se centra en otro tipo de tareas”, indica el psicólogo.

Respecto al nivel académico, la peor parte del burnout se la llevan los dos extremos de la muestra: la gente más formada y aquella con menos estudios. Esto se explica porque quienes han recibido poca formación suelen acceder a trabajos menos cualificados en los que reciben poco reconocimiento. Pero también acaban ‘quemados’ los doctores con largas carreras, puesto que “sienten que están invirtiendo en el trabajo más de lo que reciben a cambio”

-Jesús Montero-Marín-
investigador senior en el Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud.

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Caracas, Distrito Capital, Venezuela
Es un sistema terapéutico integral que hemos desarrollado desde nuestra particular experiencia. Nos adaptamos a las necesidades del público, bien sea corporativo, institucional, grupal o personalizado. A través de la combinación de varios estilos de Yoga, con la práctica disciplinada cada alumno evolucionara descubriendo sus propias virtudes y necesidades físicas, mentales y espirituales. Desde los niveles más básicos hasta los niveles superiores de práctica se puede llegar a tener avances progresivos y significativos.  La combinación de la antropología, el psicoanálisis, la reflexología, la musicoterapia, la danza y el Yoga ha sido sintetizada en el proyecto terapéutico que he llamado Yoga Dakini. No en vano, podemos destacar que loss conocimientos en el área del psiquismo y la meditación Budista no se encuentran divorciados de este sistema que proponemos. Además, la licencia en antropología permite traducir los saberes de las culturas orientales (donde tiene origen el Yoga) adaptándolos a nuestra propia idiosincrasia y realidad venezolana.